Posibles consecuencias en la adolescencia al no ser diagnosticados
En repetidas ocasiones durante sesiones de coaching, me he encontrado con una creencia muy popular entre los padres que me consultan, y es que muchos de ellos creen que el tdah desaparecerá al llegar la adolescencia, lo cual cómo ya sabemos no es totalmente cierto, ya que el tdah al ser una condición neurobiológica y en su mayoría heredada, el tdah no desaparece.
Sin embargo y de acuerdo con el Dr. Barkley también es cierto que entre un 30% de los niños con tdah logran remitir sus síntomas y hay un 70% que continuará con los síntomas en la adolescencia.
Algunos de los síntomas del TDAH pueden surgir o incrementarse en adolescentes, aunque no se hubieran manifestado durante la infancia. El incremento de las exigencias del entorno puede hacer que el TDAH interfiera de forma más importante en la vida del adolescente, muchas veces estas exigencias hacen que esta etapa se torne doblemente complicada o bien que los síntomas que estaban latentes detonen. Los padres y docentes empiezan a reportar comportamientos fuera de control, situaciones conflictivas entre hermanos, compañeros, maestros y desmotivación y/o fracaso académico.
Dificultades a las que se enfrenta el adolescente con TDAH sin un diagnóstico.
Impacto académico:
- El 38% de los adolescentes con TDAH abandona los estudios secundarios frente a un 5% de adolescentes sin TDAH (Study ACADEMICA. Fischer 2003).
- El 22% de los adolescentes con TDAH acceden a la Universidad y un 5% de adolescentes con TDAH se gradúa de la Universidad (Study ACADEMICA. Fischer 2003).
Cuando hablamos de cambios en el entorno éstos incluyen obviamente la escuela.
¿Cuáles serian estas nuevas exigencias?:
- Mayor carga académica y materias.
- Más número de profesores que en la primaria.
- Necesidad de pertenencia y presión social.
- Exigencias y expectativas de los padres y maestros.
- Cambios hormonales y de estados de ánimo.
Este incremento en el nivel de exigencia y puede generar dificultades añadidas a las propias del TDAH (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad), como una mayor ansiedad social, preocupación por la autoimagen, experimentación con las drogas y otras conductas de riesgo, ya que sienten una gran necesidad de pertenecer al grupo y ser aceptados, por lo que, sin importar las consecuencias, son fácilmente sugestionables.
En la adolescencia, según Barkley (1995), la hiperactividad va disminuyendo, comenzando una sensación subjetiva de inquietud, aunque el 70 % aún presenta síntomas de atención e impulsividad. La hiperactividad se convierte en trastornos de conducta en un 43%, con peligro de conductas de riesgo.
Impacto a nivel familiar
Además, los conflictos en la escuela y en el entorno familiar también generan dificultades por la falta de un Diagnóstico. Y por consiguiente un buen tratamiento.
Esto genera estrés familiar, violencia intrafamiliar, desintegración familiar (divorcios) depresión en los padres (patologías psiquiátricas o diagnostico preexistente de tdah) y bajo rendimiento laboral de los padres.
Aquí es elevado el riesgo de malas compañías, los problemas con la autoridad, el alcohol, el tabaco y las drogas. La intervención psicológica o, mejor dicho, la supervisión psicológica de la evolución de estos chicos es fundamental para evitar que se pierdan del camino correcto, pero si la familia no sabe de la existencia del tdah en su adolescente o están negados a un diagnóstico, es probable que se vivan este tipo de situaciones de impacto a nivel emocional.
Otros problemas que puede surgir están relacionados con el déficit de autorregulación emocional (capacidad de gestionar y reaccionar ante las emociones) pueden acentuarse en la adolescencia y se puede manifestar como sobre reactividad, baja tolerancia a la frustración, irritabilidad, dificultad para manejar la rabia o dificultad para regular la motivación. Esto hace que los padres no sepan cómo actuar y reaccionen de la misma manera que sus hijos. La falta de autoestima se convierte en el peor escenario para el adolescente, ya que a la larga repercute en otros problemas de salud mental (depresión, ansiedad, trastorno negativo desafiante, etc.)
Impacto a nivel social
El manejo de habilidades es indispensable para poder establecer una relación satisfactoria con otras personas. Sin embargo, los adolescentes con Tdah pueden presentar un déficit en este aspecto, como consecuencia de los síntomas nucleares del Tdah, falta de empatía, de asertividad, dificultad en la comunicación verbal y no verbal, respetar las normas, autoevaluarse, leer las señales de otros etc.
Por lo tanto, es posible que se vean aislados de los grupos, y que no tengan muchas amistades. Acarreando consecuencias negativas en su estado de ánimo y su autoestima. Enfrentamientos con padres, profesores y compañeros que no sean socialmente aceptados.
Falta de organización y planificación
Los adolescentes con Tdah suelen olvidarse de los planes y los horarios, ya que presentan dificultades a la hora de gestionar el tiempo para realizar tareas o actividades y obligaciones de casa. Al tener un problema de atención pueden necesitar un mayor tiempo para finalizar las tareas y por lo tanto requieren una mayor planificación para conseguir llegar a sus objetivos. Los padres, suelen pensar que son flojos, testarudos, desobedientes etc., creando muchos problemas en la escuela y con otros familiares.
Otros posibles impactos en su vida diaria
- Mas probabilidad de sufrir accidentes automovilísticos.
- Conductas adictivas incluyendo adicción al internet.
- Conductas antisociales.
- Embarazos no deseados.
Pero como digo “Es mejor llegar tarde al diagnóstico que no llegar” no existe una edad “ideal” para sugerir un diagnóstico, sino que debido a que el diagnóstico es 100% clínico, muchas veces es necesario esperar a que el niño entre a la educación primaria para tener más elementos diagnósticos.
La edad media de diagnóstico es 7,8 y 9 años. El motivo de consulta más frecuente son los problemas de aprendizaje (39,82%)
Sin embargo, no debemos pensar que ya es tarde para realizar un diagnóstico , no importa si la persona ya es un adolescente o adulto joven. Es importante contar con el DX, para poder dar las intervenciones correctas.
Es un hecho que habrá más dificultad para cambiar patrones de conducta, malos hábitos, crear estructura etc., ya que estas ayudas requieren una supervisión muy puntual de inicio y con la adolescencia los chicos ya no lo permiten tan fácilmente, tal vez incluso ya tengamos que trabajar con más trastornos asociados, pero aun así acudir al especialista médico.